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¿Refresco? No gracias.

¿Sabías que en España se consume más de 6 millones de litros de refrescos anuales? los refrescos o bebidas gaseosas son un problema para la salud dental de todos, y no solo te lo dice nuestro odontólogo, si no todos los organismos internacionales de salud.

Si eres el tipo de personas que consume frecuentemente este tipo de bebidas presta atención a lo que te vamos a decir en este post.

La composición de los refrescos principalmente es de azúcar o edulcorante, ácido cítrico o fosfórico y dióxido de carbono, además de otros ingredientes como acidulantes y colorantes.

El azúcar y las bacterias que existen en nuestra boca, forman ácidos que aumentan el riesgo de sufrir caries e incluso destruir el esmalte.

¿Te notas los dientes ásperos después de tomar refrescos?

Eso es un efecto corrosivo y lo produce el dióxido de carbono. Si esta sustancia se encuentra en concentraciones altas, también afecta al esmalte y contribuye a la erosión de las piezas dentales.

Especial cuidado con los más pequeños.

Nunca deberías dar a tu hijo este tipo de bebidas, ni colas ni de otros sabores, piensa que cada vez que la toman, el gas, el azúcar y el ácido afectan más a los dientes de leche puesto que son más sensibles que las dentaduras adultas. Los problemas de caries en niños se pueden mantener en la adolescencia e incluso cuando son adultos, puesto que es un hábito muy difícil de erradicar.

Evitar sus daños.

Para evitar al máximo los daños que estas bebidas producen lo mejor es no beberlas o reducir su consumo, además debemos acostumbrar a los niños a un consumo no cotidiano e incluso sustituirlas por bebidas más beneficiosas con nuestra salud dental, como por ejemplo el agua, zumos naturales sin azúcar, té verde.

Si consumes este tipo de bebidas, cepillas tus dientes al menos una hora después, así evitarás lastimar aún más el esmalte. También te recomendamos beber agua después de consumirlos, así diluimos los ácidos y el azúcar que dejan en tu boca.

Pero si bebes refrescos recuerda….

  • Beber con una pajita, así minimizarás los daños del ácido.
  • No consumir más de una o dos latas al día.
  • Beber agua tras su consumo.
  • Cepillar los dientes al menos una hora después. 

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